Soy asiduo visitante de éste hotel y por años su servicio fue excelente. Hubo un cambio en la dirección del mismo y se empiezan a ver los resultados incómodos para los visitantes: - A la señorita de la limpieza se le ocurrió que tocar fuertemente la puerta de mi habitacion en domingo a las 9:10 am y despertarme era la mejor forma de averiguar si “¿está ocupada la habitación?” - No hubo agua caliente en la habitación, al comentarlo con la señorita de la recepción su respuesta fue: “dejé la llave abierta un rato, se tarda pero si sale el agua caliente”. Esto es un acto criminal en una ciudad que ya tandea el agua a sus habitantes, por la escasez que es ya un serio problema. 6 minutos con la llave abierta y nunca salió caliente. Tuvimos que pagar una noche extra para poder bañarnos a la 1:20 pm que hubo agua caliente disponible. - Durante el desayuno, 3 meseros distintos y en diferente momento, fueron molestamente insistentes en que ordenáramos, con un costo extra, un jugo de naranja recién hecho. A pesar de la negativa, insistieron demasiado. Supongo les obligan a vender jugos. - Al exponer estos 3 puntos a la señorita de recepción, en busca de una mejora en el servicio, se limitó a decir: “yo no tengo la culpa de lo que le paso, mi trabajo es solo atender las reservas”.